Lana a quince céntimos el kilo
Llessui conserva un 10% de los rebaños de ovejas que tenía antiguamente. Décadas atrás había más de 40 pequeños rebaños. Este número ha descendido hasta los 4 o 5. Pero ahora, en vez de contar entre 40 o 50 ovejas cada rebaño, los que quedan superan las 400. En Llessui se ubica el Museu del Pastor, un centro que pretende homenajear el ancestral oficio de pastor. Otra iniciativa que ha surgida en el valle es un taller que da a conocer las posibilidades de la lana, artículo con el que antiguamente los ganaderos se sacaban un sobresueldo y para el que ahora apenas encuentran compradores.
Hace 60 años que se paga el mismo precio por la lana de oveja; unas 60 pesetas
Al ganadero le cuesta 2,60 euros cada animal que tiene que esquilar
Las posibilidades de la lana son muchas, una de ellas como aislante para edificios
Quien más quien menos en invierno se ha protegido del frío con un buen jersey de lana. Décadas atrás era habitual para muchas mujeres pasar las veladas cerca de la chimenea contando historias mientras hacían jerseis, calcetines o faldas.
Pero el proceso de elaboración de estas y otras muchas piezas que se confeccionaban con lana empezaba mucho antes. Era durante el mes de junio cuando se esquilaban las ovejas. Los expertos aconsejaban hacerlo un día que la lana no estuviera mojada, que los animales no hubieran comido sal y, a ser posible, que las ovejas hubieran pasado calor, de esta manera las tijeras se deslizaban mejor. Los esquiladores se repartían en grupos dependiendo del número de animales de cada casa. Lo habitual, en la zona del Pallars Sobirà, eran 50 ovejas por día y esquilador. A medianos del siglo pasado, a los esquiladores, se les pagaban unas 60 pesetas al día por esquilar 50 ovejas con tijera, hacia los años 70 el número de ovejas se incrementó hasta las 70 y el sueldo seguía siendo el mismo, y ahora, las tijeras se han abandonado y el proceso se ha mecanizado. En un solo día se pueden esquilar 400 ovejas por persona y el precio que se paga por esquilar una oveja supera los 2,5 euros. Contrariamente el precio de la lana ha descendido considerablemente. Hace unos 60 años se pagaba por la lana de una oveja unas 60 pesetas y ahora apenas se encuentran compradores para la lana. Ahora pagan unas 25 pesetas por kilo de lana, lo que representa el mismo precio que hace medio siglo ya que la lana de una oveja pesa unos 2,5 kilos.
Antiguamente la mayor parte de la lana se vendía a los compradores y una parte se reservaba para la casa; para hacer colchones, cojines o ropa de vestir.
Preparar la lana para hacer media era un proceso laborioso. Primero se tenía que lavar. Lo correcto era hacerlo con agua fría y posteriormente secarla en un lugar ventilado. Esta lana ya limpia y seca se debía picar para dejar preparada para hacer los colchones o cojines. Lo habitual era que una vez al año se hicieran los colchones en las casas. Había casos excepcionales en los que se hacía un colchón nuevo; en caso de fallecer una persona se volvía a hacer el colchón antes que alguien volviera a dormir en la cama del fallecido y en caso de contraer matrimonio una pareja se les hacía un colchón nuevo.
Realizar un colchón con lana ocupaba unas 2 horas a la manera sencilla y 3 a la manera conocida como “inglesa”. Para confeccionar un colchón y un cojín se necesitaban unos 50 kilos de lana limpia, cifra que equivale a 100 kilos de lana sucia. En el año 1942 hacer un colchón de lana costaba 7 pesetas, en el año 2000 unas 600 pesetas y en la actualidad 60 euros.
Si la lana se quería utilizar para hacer media se debía cardar. Era habitual llevarla a cardar a las fábricas. Entre algunas de las que recuerda la gente del Pirineo hay la de Rialp en el Pallars Sobirà, la de Senterada en el Pallars Jussà o la de Arsèguel en l’Alt Urgell.
Este proceso industrial dejaba la lana preparada para hilarla. Se debía manipular la lana de manera que se transformara en hilo. Para hilar se utilizaba un huso, herramienta que facilitaba el trabajo. Si se quería un hilo más fuerte se podía retorcer. Finalmente se hacía una madeja y posteriormente los ovillos. Y llegado a este punto llegaba el momento de volver a deshacer el ovillo para comenzar a hacer jerseis, calcetines o cualquier otra pieza de vestir.
Ahora no hemos dejado de utilizar piezas de lana pero los procesos se han mecanizado. Para la lana recién esquilada pocos compradores hay y el precio es insignificante. Antes era un negocio para los ganaderos la venta de la lana y ahora es difícil conseguir compradores. En Areny hay uno de los mayores comerciantes de lana de la zona del Pirineo. Entre los compradores que tiene este comerciante se encuentra gente que ha optado por aislar sus casas con lana de oveja.
Todas estas utilidades de la lana se han dado a conocer en un curso celebrado en Seurí, en la Vall d’Àssua. El éxito que despertó, por sus múltiples utilidades, ha llevado a los organizadores, la empresa mOntanyanes Estratègies creatives per a la dinamització local a organizar un segundo curso a partir del mes de febrero. El objetivo es dar a conocer los diferentes usos de la lana y potenciar el desarrollo local.
Crònica de Marta Lluvich des de Seurí
Font: LA MAÑANA, diumenge 20 de gener del 2008 (enllaç)