Homenaje de un pueblo del Pirineo leridano (Sort) a un héroe de la aviación norteamericana
El día 31 de marzo de 1944, la Guardia Civil de Vielha (Val d’Aran) trasladó hasta Sort (Pallars Sobirà) a un grupo de quince militares del ejército del aire norteamericano. Siete de ellos formaban parte de la tripulación de un aparato Bombarder B24 Liberator del 565º escuadrón de la 389ª brigada que se había estrellado el día 5 de marzo en Marmade (Lot-et-Garonne, Aquitania, Francia). Eran los alféreces Carl T. Nall y Herman Siedel y los sargentos William J. Gabonay, Kenneth M. Walley, William Malasko, Michael J. Negro, Richard Weiss y Travis J. Ross.
Formaba parte del grupo el entonces alférez cadete Charles E. Yeager que el mismo día 5 de marzo había sido abatido por los alemanes en Nerac, un pueblo situado en el departamento de Lot-et-Garonne, cuando pilotaba un aparato P-51B Mustang del 363º escuadrón de la 357ª brigada y que realizaba tareas de apoyo al bombardero. Yeager conseguiría sobrevivir después de lanzarse en paracaidas. El resto de la expedición estaba integrada por Robert Krengle, Francis Witt, Jennings Beck, Omar Patterson, Kenneth Leach y Severino Fernández.
Todos estos militares habían sido detenidos por la Guardia Civil en territorio español tras cruzar a pie los Pirineos huyendo de los nazis. Las montañas pirenaicas se convirtieron, durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1944), en el escenario de un constante paso de personas que, desde Francia o Andorra, llegaban a territorio español para huir de la barbarie nazi o combatir, desde Inglaterra o el norte de África, junto a los aliados.
Guías, evadidos y fuerzas policiales hicieron de estas tierras su hábitat natural desafiando las temperaturas extremas, las nevadas del invierno, el relieve accidentado y la estricta vigilancia a uno y otro lado de la frontera. Los Pirineos volvieron a ser territorio de refugio para miles de personas, como había sucedido durante otros conflictos bélicos, los más recientes la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil española.
Estos evadidos pueden ser clasificados en tres grupos. Los franceses, que huían por patriotismo y resistencia, con intención de incorporarse al ejército que los generales Giraud y De Gaulle organizaban en el norte de África y, a partir de la primavera de 1943, huir del Servicio de Trabajo Obligatorio que mandaba a trabajar a Alemania a todos los chicos en edad militar. Los judíos de muchas nacionalidades que lo hacían por supervivencia, dada la persecución que los nazis habían iniciado contra ellos. Por último, los aviadores aliados, preferentemente norteamericanos y británicos, que después de ser abatidos en el frente de guerra, intentaban retornar a Inglaterra para reincorporarse a los combates.
Éste es el caso de Charles E. Yeager. Charles Elwood Yeager había nacido en Myra, Virginia Occidental (EE.UU.), el 13 de febrero de 1923. Se alistó en la USAAC (US Army Air Corps) para servir como mecánico de aviones y en julio de 1942 fue seleccionado para participar en un curso de pilotos, en el que demostró un gran talento en el mando de aeronaves. Acabó graduándose en marzo de 1943.
En 1944 fue destinado al Reino Unido para pilotar aviones de caza Mustang P-51, hasta que el día 5 de marzo de 1944 su aeronave fue abatida cerca de Nérac (Lot-et-Garonne). Fue recogido por resistentes franceses (maquis) que lo escondieron, junto con otros aviadores norteamericanos, en granjas de la zona. Posteriormente permanecieron, entre otros lugares, en Ambrus y Casteljaloux hasta que fueron conducidos a una granja situada a cuatro kilómetros al sur de Nérac. Al día siguiente, a bordo de un camión, emprendieron el camino hacia los Pirineos pasando por Condom (Gers), Lannemazan (Hautes-Pyrénées), Montréjeau (Haute-Garonne) hasta llegar a Mazères-de-Neste (Hautes-Pyrénées). De allí fueron transportados a Saint-Béat (Haute-Garonne), desde donde iniciaron, la misma noche del día 26, y separados en dos grupos, el recorrido para cruzar a pie los Pirineos acompañados por guías.
Los guías, como de costumbre, los dejaron justo en la frontera y el día 28 de marzo llegaron a Bossòst (Val d’Aran), donde fueron detenidos por la Guardia Civil que los retuvo en su cuartel. Allí, dada su condición de militares del ejército aliado, se les permitió comunicarse telefónicamente con la embajada de los Estados Unidos en España.
Después pasaron por Vielha, desde donde fueron trasladados hasta Sort a través de la única carretera que en aquellos años conectaba el valle de Arán con el resto de Cataluña y que discurría por el puerto de la Bonaigua. El túnel de Vielha todavía se estaba construyendo, y a pesar que desde 1941 se podía cruzar a pie, no fue inaugurado hasta 1948.
La Guardia Civil de Sort recibió de sus compañeros de Vielha este numeroso grupo de pilotos norteamericanos y seguidamente inició las formalidades que se habían establecido en este tipo de casos. En pleno año 1944, la posición del régimen de Franco acerca de los evadidos que llegaban a España se había suavizado. Las presiones alemanas para que retornara a los detenidos a territorio francés ya no tenían efecto y, en cambio, la embajada norteamericana en Madrid iba consiguiendo imponer sus criterios favorecidos por las necesidades económicas, estratégicas y políticas de Franco quien, poco a poco, se iba dando cuenta de que serían los aliados quienes ganarían la guerra.
En este contexto, los refugiados norteamericanos recibieron un trato deferente. Roberto García Estrada, el representante de su consulado en Barcelona, encargado de atender a los evadidos que llegaban a través del Pirineo de Lérida, ya había realizado las gestiones pertinentes. El día 31 de marzo, la Guardia Civil de Sort sabía lo que tenía que hacer. Los condujo a la prisión del partido judicial, donde les anotaron en el registro de prisioneros para que quedase constancia, pero, acto seguido, fueron llevados al Hotel Pessets. Allí, sus propietarios, Ramon Aytés y Paquita Farré, los atendieron de la mejor manera posible. Comida caliente y un esperado baño de agua caliente les permitieron recuperar fuerzas después de los peligros y las peripecias que pasaron para llegar a España. El consulado se ocupaba de abonar los gastos ocasionados por su alojamiento e incluso los evadidos recibían una asignación económica para hacer frente a los pequeños gastos generados mientras permanecían en Sort o allá donde fueron trasladados.
Con todo, la estancia de Yeager y sus compañeros en Sort fue corta. La diligencia de los representantes diplomáticos de su país propició un rápido traslado con destino a Madrid. Pese a todo, el trayecto hacia la capital de España fue más largo de lo que se podía esperar.
El siguiente paso fue la ciudad de Lérida, donde llegó el mismo día 1 de abril de 1944. Estuvo alojado en el Hotel Palace, ubicado en plena calle Mayor, principal arteria comercial y ciudadana de la capital del Segrià. La estancia se prolongó durante casi quince días a pesar de la insistencia de su embajada para que fuese trasladado a Alhama de Aragón (Zaragoza), lugar donde el gobierno de Franco había acordado albergar a los aviadores aliados en espera de que sus representaciones diplomáticas preparasen la documentación que facilitase su salida de España. Conducido a esta pequeña población, conocida por sus establecimientos de aguas termales, Yeager se alojó en Termas Pallarés hasta que se fue a Madrid.
En Madrid, el día 15 de mayo de 1944, Yeager tomó el tren en dirección a Gibraltar. El día 21 voló hacia Bristol, en el Reino Unido. Al llegar a Inglaterra se reintegró al 363º Escuadrón de Combate, a pesar de la estricta política de que ningún piloto evadido volviese a volar sobre territorio enemigo. Durante el resto de la contienda, Yeager demostró una excepcional visión, aptitud de pilotaje y liderazgo en combate. Fue reconocido como el primer piloto norteamericano en convertirse en un «as en un día», abatiendo cinco aviones enemigos en una misión el día 12 de octubre de 1944, y finalizó la guerra con 12,5 victorias certificadas con tan sólo 22 años de edad.
Cuando la Segunda Guerra Mundial acabó, Yeager siguió en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos (USAF), se convirtió en piloto de pruebas y fue seleccionado para volar con el avión propulsado con cohetes Bell X-1 dentro del programa del Comité Nacional Consultivo de Aeronáutica (NACA), precursor de la NASA, para la investigación del vuelo de alta velocidad.
Su gesta más célebre sucedió el 14 de octubre de 1947, cuando superó la velocidad del sonido, volando con el Bell X-1 a una altura de 45.000 pies (13.700 metros). El avión X-1, bautizado Glamorous Glennis en honor a su esposa, está expuesto en el Museo del Aire y el Espacio del Instituto Smithsonian de Washington D.C.
Yeager rompió muchas otras barreras de velocidad y batió numerosos récords de altura. También fue uno de los primeros pilotos norteamericanos que voló con un MiG-15 soviético, después de que un piloto norcoreano desertara con el aparato en Corea del Sur. Durante la última mitad del año 1953, se involucró con el equipo de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos que trabajaba con la aeronave Bell X-1A, diseñada para sobrepasar a Mach 2 en vuelo a nivel.
Entre julio y noviembre de 1958, como teniente coronel, Yeager fue comandante de vuelo en la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), donde voló al Rey Juan Carlos, quien por aquella época se encontraba realizando su formación como militar.
En 1962, fundó la Escuela de Pilotos de Investigación Aerospacial de la USAF y formó a astronautas para la NASA y la USAF. Fue precisamente un accidente con uno de los F-104 de la escuela lo que puso fin a sus intentos de batir récords. Entre diciembre de 1963 y enero de 1964, Yeager completó cinco vuelos con el avión de la NASA M2-F1. En 1966, ejerció el mando de la 405ª Ala de Vuelo, unidad desplegada en el sur de Vietnam y en el sureste asiático.
Allí completó 414 horas de vuelo de combate, principalmente con el bombardero ligero B-57. En 1968 consiguió el ascenso a General de Brigada y en julio del año siguiente fue destinado como jefe segundo de la decimoséptima fuerza aérea.
En 1975, después de ser destinado a Alemania y Pakistán, se retiró de las fuerzas aéreas, pero continuó volando para la USAF y la NASA como piloto de pruebas asesor en la base de la fuerza aérea de Edwards, en el estado de California.
El 14 de octubre de 1997, coincidiendo con el 50 aniversario de su histórico vuelo, Yeager voló con un nuevo Glamorous Glennis, un F-15, a Mach 1. En 2005, le fue otorgada la segunda estrella de general.
El general Yeager es un militar extraordinariamente reconocido y admirado en su país. El aeropuerto Yeager, en Charleston (Virginia Occidental), lleva su nombre al igual que el puente General Chuck Yeager que cruza el río Kanawha. Fue presidente del programa Águila Joven de la Asociación de Aviación Experimental (EAA) y miembro de la comisión investigadora de la explosión del transbordador espacial Challenger durante la misión STS-51-L en 1986.
Yeager es el protagonista principal del libro Lo que hay que tener (The Right Stuff), de Tom Wolfe, y de la subsiguiente película titulada Elegidos para la gloria, donde hace una pequeña aparición.
Text de Josep Calvet, Doctor en Història Contemporània.
Autor del llibre Las montañas de la libertad, Alianza Editorial, 2010
Font: REVISTA DE AERONÁUTICA Y ASTRONÁUTICA, núm. 799, desembre 2010 (enllaç)