Màxima FM amenitza l’esquí a Port Ainé

Ràdio

L’estació d’esquí de Port Ainé i Màxima FM (Lleida 103.6), l’emissora dance líder en l’àmbit estatal, ofereixen aquest cap de setmana l’oportunitat als oients de disfrutar de la neu al ritme d’aquest estil musical. Discjòqueis de l’emissora amenitzaran les pistes punxant els millors èxits dance del moment. A més de ballar mentre s’esquia, aquest matí se celebra una minicompetició oberta per als esquiadors més atrevits. La jornada finalitzarà a la discoteca Rock-Dur de Sort, amb els DJ Jose AM i Xavi Alfaro.

Font: SEGRE, dissabte 10 de març del 2012 (enllaç)

Malgrat la crisi

El dissabte 19 de novembre, el Casal de Gent Gran de Sort va acollir el concert que el solista internacional Enrique Telleria va oferir de manera altruista.
L’organització, molt acurada, va ser a càrrec de l’Ajuntament de Sort i el departament de Benestar Social i Família de la Generalitat.
Amb motiu d’una escapada de cap de setmana al poblet d’Olp, el músic va venir a oferir un repertori variat, selecte i ben adequat a l’ocasió que va delitar al nombrós públic assistent. Els pallaresos vam tenir l’oportunitat de gaudir dels acords del bandoneó, aquest instrument dissenyat a Alemanya i arrelat després al Riu de la Plata – Uruguai i Argentina – com a instrument i símbol del tango. La seva peculiar sonoritat en mans del mestre Telleria va adquirir una magistral i màgica ressonància.
Aquesta ocasió em va fer pensar que si valors com la il·lusió, l’entusiasme, la generositat i l’esforç conflueixen formant un sòlid entrellaçat, es poden dur a terme iniciatives molt valuoses, malgrat la crisi actual.

Més informació: Ajuntament de Sort
Text de Maria Canut i Farré des de Sort
Font: ARA, diumenge 27 de novembre del 2011 (enllaç)

La felicitat d’un home

440 CLÀSSICA és una revista indicada per a homes a qui no només els interessa el futbol, el Tour o la Fórmula 1

Reproduïa aquí l’últim dia una afirmació extreta del llibre L’enigma, de Miquel Pairolí: «L’home sol està en harmonia amb ell mateix i amb el món». Una bonica teoria, però sovint l’home necessita companyia, de vegades, femenina. Encara que sigui només per escampar-se crema solar a l’esquena quan és a la platja. Perquè, com canten a Clint Eastwood els Antònia Font, en el seu darrer disc: «Un home tot sol no sempre se basta». Ni tan sols un paio dur com Clint Eastwood.
L’Enderrock del juliol porta una entrevista amb Pau Debon i Joan Miquel Oliver, veu i cervell, respectivament, de l’esmentat conjunt mallorquí. Preguntats si reivindiquen la masculinitat en algunes cançons d’aquest disc recent, com ara Boreal, on uns amics estan veient un partit en un bar, Oliver respon: «La felicitat d’un home pot dependre d’estar amb uns col·legues mirant el futbol, o no. Som així, els homes! I què? Mos agrada el futbol! (…) Els homes som uns animals simples i senzills a qui mos agrada la mecànica i coses semblants. Som en un graó més avall que la dona, però no tenim dret a viure?».
Gaudir del joc dels de Guardiola, per exemple, no és tampoc incompatible amb gustos més refinats, com puguin ser la bona literatura o la música culta. Fins i tot hi ha alguns homes que troben plaer en aquestes manifestacions artístiques (bastants menys que dones, tot s’ha de dir, i als que ens surt barba no ens ha de saber greu de reconèixer-ho). Precisament, el mateix grup editorial que fa Enderrock acaba de treure una nova revista en català, 440 clàssica, dedicada a la música clàssica, antiga, contemporània i l’òpera. L’he estat fullejant i m’ha semblat d’excel·lent acabat i contingut, una publicació de moment trimestral d’una alta qualitat, adreçada a un públic no necessàriament especialista. A part d’incloure de regal un DVD sobre Jordi Savall, en aquest primer número hi podem trobar dues referències pròximes en forma de ressenyes. A la secció de novetats discogràfiques, de l’òpera Il più bel nome, d’Antonio Caldara, enregistrada en directe a l’Auditori de Lleida. I a la de música impresa, del Concert de Rialp, opus 70, de Jaume Torrent, que consta de tres moviments titulats Pic de l’Orri, Vall d’Àssua i Riu de Sant Antoni. Indicada també per a homes a qui no només interessa el futbol, el Tour o la Fórmula 1, que en som molts més dels que elles volen i diuen.

Text de Vidal Vidal – Dia de reg
Font: SEGRE, dijous 18 d’agost del 2011 (enllaç)

Catalunya

En su amor por la música clásica comprendí algo fundamental del “alma catalana”: su conexión con el mundo más allá de los Pirineos * La cultura catalana siempre ha estado dispuesta a asimilar ideas de otras partes, y a permitirles influir * Los catalanes son una buena compañía, pero de un modo tranquilo e interesante: se tarda un poco en introducirse en la sociedad catalana

Paso los veranos en un pequeño pueblo de los Pirineos catalanes, en un lugar llamado Farrera de Pallars que visité por primera vez en 1976, cuando vivía en Barcelona. Me gustaba Barcelona en aquella época y no podía imaginarme pasar más de unos pocos días seguidos alejado de una ciudad. Uno de los grandes placeres de la mediana edad es que eso ha cambiado. Ahora me gustan las montañas y no podría imaginarme pasar más de unos pocos días seguidos en Barcelona.
Trabajo de novelista, lo cual significa que me resulta difícil hacer generalizaciones. Las cosas me llegan sueltas, o no me llegan. De modo que me resulta imposible escribir en general acerca de Catalunya o los catalanes; me es mucho más fácil escribir sobre lugares muy concretos o sobre individuos. No obstante, hay ciertas cosas sobre Catalunya que han sido muy importantes para mí. La primera, supongo, es la música. Empecé a ir a los conciertos del sábado por la noche en el Palau de la Música en 1976, comprando entradas baratas; a menudo iba también a los conciertos del domingo por la mañana. Me encanta el edificio, y sigo disfrutando con el recuerdo del momento en que se apagaban las luces en el suntuoso interior, todos los ojos se centraban en la orquesta y se hacía el silencio antes de que empezara la música.
En aquellos años a menudo interpretaban una pieza de música contemporánea de un compositor catalán antes del programa general, y esa fue mi introducción a la música de la segunda mitad del siglo XX. Pero luego venían Brahms, Schumann, Mozart. Creo que hay algo especial en el lugar en que uno escucha esas sinfonías y esos conciertos por primera vez. Recuerdo que a lo largo de un fin de semana, pudo haber sido en 1977, ofrecieron un maratón Beethoven, y compré entradas; escuché entonces las sonatas para piano por primera vez y algunas de sus canciones, así como la Novena Sinfonía.
Creo que a los catalanes les encantaba esa música, consideraban que les pertenecía, por más que en buena medida fuera alemana y de siglos anteriores. Recuerdo la seriedad del ambiente en el Palau, y nunca olvidaré el placer que obtuve en él en compañía de catalanes para quienes esa música era parte de su patrimonio. También recuerdo haber asistido allí, en 1977 o 1978, a una representación de la Walkiria de Wagner con, me parece, Birgit Nilsson y Montserrat Caballé. Esa fue mi introducción a Wagner y quedé abrumado. Encontrarme ahí, en compañía de catalanes, me dio una idea de la complejidad de la sociedad catalana; empecé a comprender que el amor por la música clásica se remontaba a muchas generaciones en la ciudad, y que es fundamental para el alma catalana, si es que puedo utilizar un término tan amplio e impreciso.
Esos conciertos me ayudaron a comprender que los Pirineos no son una brecha entre Catalunya y el resto de Europa, sino que, como tienen tantos huecos y pasos naturales, las montañas parecen representar, curiosamente, una conexión con Francia, Alemania, Italia y Suiza. Me di cuenta de que a los catalanes, cuando viajan, les gustan esos países, parecen tener una auténtica afinidad con el mundo situado más allá de los Pirineos.
En aquellos años nunca pude permitirme comprar una entrada para el Liceu. En ocasiones, veía las multitudes entrando y saliendo del edificio y pensaba que aquello era una exhibición de riqueza y glamur más que una señal de verdadero interés por la música. Estaba equivocado. Todo el que presencie la intensa y concentrada atención que se apodera del auditorio cuando la orquesta inicia sus compases siente que esa música (Verdi, Mozart, Wagner) está escrita en el ADN de la cultura catalana. Aunque a veces resulta claro que los espectadores de los asientos baratos saben más de música que quienes ocupan los asientos caros, también esa es una afirmación demasiado fácil y generalizadora. Existe en Barcelona una antigua e imperturbable cultura de la alta burguesía, y los miembros de esa clase son educados con la música clásica como una parte fundamental de su patrimonio.
Poco a poco, durante los años que viví en la ciudad, empecé a comprender lo importante que era ese patrimonio. Lo importante que era Pau Casals para la ciudad, por ejemplo, y para el sentimiento de nación catalana. O cantantes como Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé y José Carreras para la ciudad que emergía de cuarenta años de dictadura. O lo importante que fue la tradición coral para la creación de una identidad catalana a finales del siglo XIX. O lo importante que fue la propia ciudad durante la República, cuando figuras como Schönberg vivieron un tiempo en Barcelona; un Schönberg, además, al que el lugar le gustó tanto que llamó a su hija Nuria.
En aquellos años empecé a comprar discos. Tengo un claro recuerdo de comprar una caja con todas las sonatas para violín de Beethoven en un pequeño establecimiento de la calle Tallers, en el mismo lugar, si no me equivoco, en que hoy está Discos Castelló, o muy cerca en todo caso. Y lo que me resulta extraño ahora, al cabo de todo este tiempo, es que lo he mezclado todo, toda aquella nueva libertad y aquellos descubrimientos: las manifestaciones políticas, las primeras elecciones, el uso público del catalán, la libertad sexual, la comida y los vinos catalanes, la ciudad y su patrimonio, las fiestas, el campo de los alrededores, la costa y la música clásica. Para muchas personas que eran jóvenes entonces fue un momento especial.
Cuando empecé a pasar temporadas en el Pallars, en los años noventa, la única música disponible era la de los discos compactos. Las montañas son hermosas en verano, y existe un agradable sentimiento de comunidad en los pueblos, incluso en el mes de agosto, cuando hay tanto ir y venir de forasteros. Desde fuera, existe la imagen de España como un país desenfrenado, con gente aficionada a pasarse la noche en vela, bailando, tocando la guitarra, bebiendo vino y hablando con todo el mundo. Esa imagen me hacía sonreír. En general, a los catalanes les gusta trabajar mucho y volver a casa temprano. Prefieren estar con la familia o los amigos. Les gusta comer bien; pero nunca beben demasiado. Las fiestas de los pueblos del Pallars toleran a los visitantes; de todos modos, el principal objetivo es que los lugareños estén juntos, celebrando el verano. Los catalanes son una buena compañía, pero de un modo tranquilo e interesante. Se tarda un poco en introducirse en la sociedad catalana.
Los veranos en el Pallars están llenos de tranquilidad y belleza. El martes hay mercado en Sort, y una cola de turistas frente a La Bruixa d’Or, esperando tener suerte en la lotería. También me gusta conducir por los caminos de montaña hasta el mercado de la Seu d’Urgell, el martes o el sábado. La catedral es uno de los edificios más hermosos que conozco, majestuoso, austero, lleno de enigmática grandeza. Y, en sí misma, la pequeña ciudad, sus avenidas jalonadas de árboles, los maravillosos productos frescos expuestos en las tiendas, la sensación de orden, tranquilidad y cauta opulencia, los cafés, los buenos modales en todas partes, constituye una modesta lección para el mundo. Y en los alrededores, el paisaje ofrece maravillosos paseos y senderos, así como lagos y refugios en las montañas.
Y luego un día, hace diez años, volvía a Farrera cuando pasé por Rialp y vi un cartel anunciando un festival de música clásica. Me llena de orgullo el que uno de los organizadores comentara más tarde a un amigo que uno de los primeros en comprar entradas para todos los conciertos en ese primer año fue «aquest noi irlandès que viu a Farrera».
Los conciertos de música clásica organizados por los habitantes de Rialp, sobre todo por Josep Sabarich, han cambiado el verano en el Pallars, le han dado un nuevo sabor, una nueva forma. Muchos de los conciertos se realizan en la propia iglesia de Rialp, con intérpretes que llegan de toda Europa. Los ve uno avanzar por las callejas de Rialp camino de la iglesia elegantemente vestidos en las noches de concierto, otro exótico añadido al verano.
También otros conciertos tienen lugar en pueblos minúsculos. Y del mismo modo que todo catalán conoce un lugar de la costa que aún no está estropeado, o se precia de conocer el mejor restaurante de Barcelona no mancillado por los turistas, o el mejor lugar al que ir en las islas Baleares, yo me enorgullezco de saber cuál es el mejor concierto anual del Pallars, el mejor lugar de actuación, con la acústica más íntima.
Es el pequeño pueblo de Caregue, encaramado en lo alto de la montaña encima de Sort. La iglesia es pequeñísima, y la carretera que lleva al lugar es estrecha y sinuosa. Como muchos pueblos del Pallars, Caregue es un buen ejemplo de lo que ha hecho la prosperidad en algunas partes de la Catalunya rural. Aunque algunas ciudades pequeñas y algunos pueblos tienen demasiados edificios de apartamentos en las afueras, hay también pueblos maravillosos que han sido restaurados al estilo tradicional, y en los que todo es recatado, delicado y agradable a la vista. Caregue es el modelo de tales lugares y, tras lograr aparcar en el estrecho camino, es fácil percibir el sentimiento de comunidad y tranquila armonía que planea ahí en verano.
Un domingo de agosto de hace dos años, asistí en la iglesia de Caregue a unas Variaciones Goldberg de Bach interpretadas con un pequeño clave antiguo. No sé cómo consiguieron subir el instrumento a lo alto de la montaña, ni tampoco cómo pareció caber todo el pueblo dentro de la iglesia. Sin embargo, el mejor milagro fue la propia música, las hermosas repeticiones y variaciones en aquel delicado instrumento. Y el otro milagro fue el sobrecogido silencio por parte de quienes habían acudido al concierto, la creencia en la música, la creencia de que esa gran tradición europea pertenecía a Caregue tanto como a Milán o Viena, que era natural, una parte esencial del patrimonio catalán.
Resulta difícil, cuando uno está sentado en una de esas iglesias pirenaicas, no contemplar también otro aspecto de la cultura catalana que ha sido muy importante. Muchas de las pinturas murales que se encuentran hoy en el Museu Nacional d’Art de Catalunya proceden de iglesias románicas de esa zona. Las propias iglesias son muy hermosas en sus proporciones, su modestia y su tosca perfección. Me gusta la idea de que los artistas que hicieron el trabajo, que hicieron las grandes imágenes que adornaron esos espacios, no fueran necesariamente catalanes, que pudieron llegar a Catalunya procedentes de Italia o de otras partes. Es un elemento importante y quizá esencial de la cultura catalana, que no es provinciana ni exclusivista, que mira al mundo exterior, y que siempre ha estado dispuesta a tomar ideas e imágenes, y también personas, de otras partes, asimilarlas y permitirles influir sobre la forma de la cultura y la vida catalanas. En los próximos veinte años, por ejemplo, es probable que tengamos poetas y pintores, cantantes y escultores, con nombres paquistaníes o rumanos, pero que se han vuelto tan catalanes como los propios catalanes.
Quizá sea esa apertura al mundo exterior, ese modo de pensar y trabajar fuera de unas fronteras evidentes, lo que moldeó el genio de Joan Miró, la absoluta originalidad de Antoni Tàpies o el prodigioso talento de Miquel Barceló. Fue esta apertura al mundo exterior, en cualquier caso, lo que cambió mi vida en Catalunya mientras escuchaba por primera vez las obras de los grandes compositores europeos en un marco que insistía en que nada era más importante que el modo en que se tocaba esa música. Es algo de lo que estoy agradecido y que asocio con el espíritu de Catalunya.

Colm Tóibín (Enniscorthy, 1955) es escritor y periodista irlandés. En 1975, tras graduarse, partió hacia Barcelona, donde residió tres años. Su primera novela, “El sur” (Emecé), estuvo parcialmente inspirada en su estancia en la capital catalana, del mismo modo que su ensayo “Homenatge a Barcelona” (Columna). Su última obra publicada en España es la novela “Brooklyn” (Lumen/Ara).

Text de Colm Tóibín
Font: CULTURA|S-LA VANGUARDIA, núm. 463, 04/05/2011 (enllaç)

Los Guardianes del Puente, avui a Lleida amb el seu àlbum de debut

Música * Concert

Rock dur
LGP (Los Guardianes del Puente) * Rockferatu
Lleida. Pub Stones. Dissabte, 15 de gener. 22.30 hores. Preu: 5 € (10 € amb el CD per als 50 primers)

El grup LGP, sigles de Los Guardianes del Puente, presentaran avui a l’Stones els temes del seu àlbum d’estrena, Rockferatu, en el marc d’una gira que els ha portat des de la primavera passada per tot Catalunya (a l’octubre van tocar a Sort). Quim Mandado i Martín Rodríguez, ex-Sangtraït, han format aquest nou grup amb Joan Cardoner (ex-Terratrèmol).

Font: SEGRE, dissabte 15 de gener del 2011 (enllaç)

Lleida TV ofereix el concert final de “Canto sense vergonya”

Música * Amb la participació dels catorze grups

La sisena edició del certamen Canto sense vergonya, on diferents grups de Lleida reben classes magistrals d’artistes consolidats, arriba al final avui a Lleida Televisió. La cadena emet a les 19.30 hores el concert final que va tindre lloc el cap de setmana passat al Cafè Teatre de l’Escorxador amb la participació dels catorze grups musicals. Així, els grups Cau de Talp, Error 404, Hot Numbers, Plowshare, República Ska, Tetrabrick, Altres Egos, Ambaparà, Faik Back, SDP, The Noisys, Lusia Mas, Faculty i la coral de l’IES Terres de Ponent van ser els protagonistes.
Aquesta és la tercera vegada que el Grup SEGRE col·labora amb la secretaria de Política Lingüística per organitzar el certamen, que aquest any va comptar amb la presència de Quico Pi de la Serra, Jofre Bardají i Joan Reig, entre altres artistes.

Més informació: Canto sense vergonya
Font: SEGRE, dissabte 1 de maig del 2010 (enllaç)

“Canto sense vergonya”, del rock acústic al heavy

Música * Llengua

Concert
Canto sense vergonya: Segona jornada del certamen musical, amb sis grups.
Lleida. Cafè del Teatre. Diumenge, 25 d’abril.
18.00 h. Gratuït.

La sisena edició del Canto sense vergonya va arrancar ahir al Cafè del Teatre amb l’actuació de set joves formacions de Ponent. El certament, organitzat per la secretaria de Política Lingüística de la Generalitat en col·laboració amb la Paeria, l’Associació Professional de Músics de Catalunya i el Grup SEGRE, culminarà avui amb les actuacions de sis formacions més. El Canto sense vergonya és una festa que té com a objectiu que grups i cantants de Lleida de tots els estils que fan música en català o en occità puguin començar a actuar en públic i promocionar-se. Els assistents ahir al certamen van poder escoltar el pop rock d’Error 404 (IES Gili i Gaya de Lleida) i Faik Back (Sort), l’ska rock de Hot Numbers (Lleida, Balaguer, Tàrrega), el rock acústic de Tetrabrick (Lleida), el rock de Cau de Talp (Lleida), l’ska de República Ska (Lleida) i el heavy de Plowshare (Lleida). S’ha d’assenyalar que el festival s’emetrà el cap de setmana que ve a Lleida Televisió.

ELS GRUPS D’AVUI

Sis conjunts
Coral IES Terres de Ponent (Mollerussa), The Noisys (rock, IES Guindàvols de Lleida), Lúcia Mas (occità, Vielha), SDP (pop rock, IES de Seròs), Altres Egos (cançó d’autor, Lleida) i Ambaparà (rumba i mestissatge, Lleida)
A Internet
En directe, a través de l’adreça www.canto.cat
A Lleida TV
El cap de setmana que ve

Font: SEGRE, diumenge 25 d’abril del 2010 (enllaç)

Joventuts Musicals del Sobirà celebra la primera dècada

Cultura * L’entitat organitza diverses activitats

Joventuts Musicals del Pallars Sobirà va celebrar la setmana passada una assemblea general en què els participants van acordar els actes que se celebraran al llarg d’aquest any amb motiu del desè aniversari.
Així, l’entitat va celebrar un concert a l’església parroquial de Rialp amb Dragan Vasilievic, i va organitzar un sopar en què va retre un homenatge a persones vinculades per la seua feina i per la seua aportació a l’associació Joventuts Musicals del Pallars Sobirà.
A l’acte hi van assistir el diputat del Parlament Antoni Llevot, el director del Festival de Llívia, Josep Vinyet, i la sòcia i membre de la junta de Joventuts Musicals Assumpta Bertran.
Joventuts Musicals del Pallars Sobirà es va crear el 2001 i constitueix un dels motors culturals de la comarca.

Crònica d’Anna Farràs des de Sort
Font: SEGRE, diumenge 25 d’abril del 2010 (enllaç)

Canto Sense Vergonya reúne a 12 formaciones en catalán y occitano

La sexta edición del concierto Canto Sense Vergonya, que se desarrollará el sábado y el domingo en el Cafè del Teatre, reunirá a 12 formaciones que hacen sus composiciones en catalán o en occitano.
Las formaciones participantes son: Cau de Talp, Error 404, Hot Numbers, Plowshare, Repúblika Ska, TetraBrick, Altres Egos, Ambaparà, Faik Back, SDP, The Noisys y coral del IES Terres de Ponent. Las edades de los músicos oscilan entre los 14 y los 50 años, hasta un total de 120 músicos participantes.

Més informació: Canto Sense Vergonya
Crònica d’Andrés Rodríguez des de Lleida
Font: LA MAÑANA, divendres 23 d’abril del 2010 (enllaç)