Escasez de hoteles en el Pirineo

1 de septiembre de 1962

Los turistas no solamente viajaban a las playas, sino que también visitaban la montaña, pero allí se encontraban principalmente dos problemas: uno era la falta de alojamientos, que impedía, en ocasiones, a los visitantes pernoctar en las poblaciones, y, el otro, el mal estado de las carreteras, lo que hacía el viaje incómodo y, en ocasiones, peligroso. A modo de ejemplo, la Vall de Boí no tuvo un acceso por carretera hasta bien entrados los años cincuenta.
Sobre el problema de la falta de alojamientos se hacía este relato: «Ya se ha llevado a cabo la interesante labor de levantar hoteles y acondicionar alojamientos, y se destaca como construcción de hotel de primera categoría el Hotel Manantial, en Caldes de Boí, que puede albergar a más de ciento cincuenta visitantes, contando con un gran comedor, habitaciones bien resueltas, y con piscina de agua natural y caliente, fuentes numerosas cercanas, bellísimos paisajes y centro de soberbias excursiones. Otro hotel, el Hotel Caldes, de segunda categoría para más de un centenar de visitantes y muy próximo al anterior.
En Boí, un hotel de tercera, una fonda de segunda y otra de tercera, con una capacidad total de 80 personas. En Bossòst, una pensión de lujo, cuatro fondas de tercera categoría y una casa de huéspedes para alojar entre todos aquellos establecimientos a más de 150 visitantes. En Espot, un hotel de segunda, otro de tercera, una fonda de tercera y una casa de huéspedes; en Esterri, un hotel de tercera y una fonda de igual categoría; en Les, un hotel de tercera, una pensión de lujo, y tres fondas de segunda; en la Pobla de Segur, un hotel de segunda, otro de tercera, cinco fondas de segunda, tres de tercera y cuatro casas de huéspedes; en el Pont de Suert, un hotel de tercera, una fonda de segunda y otra de tercera; en Salardú, una pensión de lujo, una fonda de segunda y dos casas de huéspedes; en Sort, un hotel de tercera, una fonda de segunda y dos casas de huéspedes; en Vielha, dos hoteles de tercera, dos fondas de primera y casas de huéspedes, dejando de consignar otros pueblos que cuentan con limitadísimos medios para aceptar a los que desean conocer aquellos lugares.
Pero faltan alojamientos, escasean lugares para disponerse uno a descansar y contemplar tan magnífico paisajes».

Text de Jesús Castillón Zazureca – Crónicas de medio siglo
Font: LA MAÑANA, diumenge 30 de setembre del 2012 (pdf)

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